sábado, 20 de enero de 2007

Iglesia y convento de San Agustín

Los agustinos llegaron a Chile en 1595, desembarcando en Valparaíso para dirigirse a otros puntos del país, ya que a pobreza y soledad del Puerto no les permitía quedarse en este lugar. Años después, debido al creciente tránsito de religiosos y materiales que debían vigilar, vieron la necesidad de tener una instalación, abriéndoseles una oportunidad gracias a la donación que les hicieron de unos extensos terrenos en los deshabitados cerros y quebradas en la afueras de la entonces pequeña aldea.

La donación, realizada en 1627 por Juan Rodrigo de Guzmán, su esposa María Hernández y los vecinos Nicolas Octavio y Diego de Ulloa, consistía no sólo en la quebrada que pasó a llamarse de San Agustín, sino en todas las tierras que hay entre el mar y la cumbre de los cerros, y desde el cerro Cordillera hasta la antigua quebrada de Elías, que actualmente lleva el nombre de San Juan de Dios y ha provocado confusiones a los historiadores por la calle homónima que hay más al poniente. La escritura de donación establecía que la iglesia se levantara en breve tiempo y se dedicara a San Nicolás Tolentino.

En octubre del mismo año, también recibieron la donación por parte de Domingo García Corbalán de los terrenos de Playa Ancha, convirtiéndose así en propietarios de gran parte de los alrededores del puerto de Valparaíso.

El padre Alonso Aillón Bela, quien fundó el convento el 27 de enero de 1627, se instaló en una humilde pieza larga, anteriormente bodega, que pasó a ser celda e iglesia. Pese a la fuerte resistencia del Obispo Francisco de Salcedo que exigía la clausura del convento, éste creció rápidamente y en 1638 tenía capacidad suficiente para celebrar el Capítulo Provincial, albergando a unos 20 religiosos.

Este primitivo convento se ubicaba en el sitio que hoy ocupan los Tribunales de Justicia, a un costado del estero que pasó a llamarse de San Agustín y que hoy, abovedado, corre bajo la calle Tomás Ramos.

El 8 de agosto de 1724, el prior Miguel de Arrué vendió el Monte Alegre al capitán Luis García Venegas por 300 pesos. Hasta finales del siglo XIX, sus descendientes seguían heredando y vendiendo terrenos en estas extensas posesiones, mientras que los agustinos quedaron sumidos en la pobreza, ya que sólo se habían reservado la quebrada donde tenían edificada su iglesia. Sin embargo, cuando estos cerros cobraron mayor valor, a decir de Vicuña Mackenna los padres desempolvaron viejos papeles y vendieron solares que quizás ya no les pertenecían, a ingenuos extranjeros. Es incierto cuanto de esto sea verdad, pero en el Conservador existe la inscripción del Cerro Concepción, comprada por Josué Waddington a los agustinos en 1833 y que llamaban cerro La Isleta.

En 1789 vendieron a Gregorio González unas lomas que poseían al oriente de la antigua quebrada de Elías, entre las actuales calle Condell y el camino La Pólvora. Sin embargo, estas tierras también eran reclamadas por los herederos de Lucas Veas Durán, el antiguo dueño de la mitad del Almendral, lo que provocó largos juicios en los años posteriores que fallaron a favor de los últimos.

Los terrenos de Playa Ancha, en tanto, desde 1675 son objeto de confusas transacciones hasta bien entrado el siglo XIX, volviendo siempre a la Orden. En 1831 toda la meseta ubicada entre Taqueadero y las Torpederas fue vendida a Guillermo González de Hontaneda quien, acto seguido, la donó a la ciudad para la creación de un gran parque. No obstante, los agustinos vuelven a vender en 1839 a Antonio Fernández Niño el sector comprendido entre la quebrada del Membrillo y el cerro Artillería, es decir la futura población Bueras, originando conflictos con la municipalidad. También le vendieron en 2000 pesos todo el sector alto de Playa Ancha, donde posteriormente se creó la población San Juan del Puerto.

A mediados del siglo XVIII, el benefactor Andrés de Valenzuela se obligó a reedificar la iglesia, mientras que el matrimonio compuesto por Carlos Mateu y Catalina de la Vega hacía lo propio con el convento.

En 1786, pese a los nuevos intentos de supresión por la falta de religiosos y medios, el convento es restaurado por iniciativa del padre Juan de Dios Contador, quien doró el púlpito y el altar mayor, e hizo construir un ángulo completo de celdas y corredores. Los vecinos, que eran más de 500, intervinieron para evitar quedarse sin iglesia.

Con el nuevo siglo, el prior Nicolás Castillo comenzó a construir un nuevo templo que no duró más de 20 años en manos de los agustinos. Luego de la Independencia Nacional, los bienes de los regulares pasaron a manos del Estado mediante un decreto de 1824 firmado por Freire. Estos ya habían sufrido daños con el terremoto de 1822.

Durante este periodo fue atendido por capellanes y se utilizó incluso como teatro cómico. Precisamente mientras se daba una función, ocurrió el trágico hecho que es relata en 1827 en el primer número de El Mercurio, cuando un oficial de la marina británica borracho dio muerte a un sargento de artillería que fue a detenerlo.

En 1831 volvió a ser traspasado a la Orden, pero en un estado deplorable debido al descuido, lo que se tradujo en grandes gastos para su refacción. Poco tiempo permanecieron en posesión de su casa, ya que en 1836 se les exigió su venta por una pequeña suma para ampliar los edificios de la Aduana que el gobierno construía en el sector.

El prior de entonces, Francisco de Borja Pérez, debió instalarse en una modesta capilla, que no era más que un cuarto en algún lugar indeterminado de la ciudad. En 1838, se le dio permiso para sacar el altar a la puerta en días festivos. Esta capilla puede haber estado en el sitio del señor Gormaz de la Plaza de Orrego (Independencia esquina Edwards), que compraron luego de vender el convento antiguo, pero que no reunía las condiciones necesarias para levantar una iglesia.

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El convento en 1712, a un costado del estero de San Agustín.



En 1764, con la iglesia marcada en rojo.
En 1803.



La f marca el convento, en 1712.



La d marca el convento, hacia 1740.



Hacia 1795.


Hacia 1823. A la izquierda se ve la iglesia en construcción enfrentando la plazuela de San Agustín (Actual Plaza Justicia) Al centro el sitio que hoy ocupa el edificio de la Armada, y a la derecha la actual Plaza Sotomayor es mar.

Plano del sitio y convento de San Agustín de la ciudad y Puerto de Valparaíso en 1822. Se indica que los muros de la iglesia no están terminados. Abajo se ve el cauce y la calle de la quebrada de San Agustín (actual Tomás Ramos). A la izquierda la Plazuela del mismo nombre (Actual Plaza Justicia). Arriba se esboza la ladera del cerro Alegre.

 
Plaza de San Agustín (hoy Plaza Justicia) en la década de 1830. Al centro la iglesia, y a la derecha el edificio de la Aduana (Donde hoy está el edificio de la Armada)

En 1930, durante los trabajos de demolición del antiguo palacio de tribunales, se encontraron numerosos restos humanos que habían sido enterrados, como era costumbre en la época, en el antiguo convento de San Agustín. De acuerdo a un artículo de la revista Sucesos, fueron trasladados al cementerio.

El Palacio de los Tribunales en demolición.

El edificio actual, ubicado en el sitio del antiguo convento de San Agustín.

BIBLIOGRAFÍA
  • Hernández, Roberto. Los Primeros Teatros de Valparaíso. 1928. Imprenta San Rafael, Valparaíso.
  • Martín y Manero, Vicente. Historia Eclesiástica de Valparaíso. 1890. Imprenta del Comercio. Valparaíso. tomo 2.
  • Maturana, Padre Víctor. Historia de los Agustinos en Chile. 1904. Imprenta Valparaíso de Federico T. Lathrop. 2 tomos
  • Vásquez, Nelson; Iglesias, Ricardo; Molina, Mauricio. Cartografía Histórica de Valparaíso
  • Vicuña Mackenna, Benjamín. Historia de Valparaíso. 2 tomos
  • Waisberg, Myriam. La Arquitectura Religiosa de Valparaíso. 1992. Editorial Universidad de Valparaíso. Segunda Edición.
  • Waisberg, Myriam. Casas de Playa Ancha. 1988. Editorial Universidad de Valparaíso. Segunda Edición.
  • Revista Sucesos

Archivos
  • Catálogo de Bienes Raíces. Archivo Nacional Histórico de Chile. En documentos.archivonacional.cl
  • Fondo Judicial de Valparaíso. Archivo Nacional Histórico de Chile. Caja 647, expediente 19.



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1 comentario:

Anónimo dijo...

Primero que todo felicitaciones por su blogs.
La intencion de este comentario es comunicarnos con el creador del reportaje de las iglesias de valparaiso, ya que nuestra tesiis para optar al grado de Periodistas, trata sobre este tema y nos interesaria mucho comunicarnos con ustedes; mi mail es rual2007@gmail.com.
Les rogariamos comunicarse con nosotros lo antes posible.
agradecidos de antemano.
Fernanda y Felipe.